lunes, abril 2

Hablemos de Historia III

El caballero de Jaucourt defendió la igualdad natural entre hombre y mujeres (incluso de distinto estamento social) y consideraba el matrimonio un contrato por el que los cónyuges determinan sus compromisos y derechos recíprocos, aseguraba que sería acorde con el derecho natural que se reconociera la autoridad de la esposa cuando su rango, fortuna, inteligencia, mérito o cualquier otra circunstancia asi lo indicara.
El marqués de Condorcet (1743-1794) Diputado de la Asamblea Legislativa, matemático y filósofo, sostuvo la necesidad de abolir los prejuicios y la discriminación que sufrian las mujeres, los negros de las colonias y los protestantes para que toda la humanidad alcanzara una conciencia moral y felicidad plenas.
Olympe de Gouges, recurre a nociones rousseaunianas (como la de estado de naturaleza armónico) para contradecir al filósofo y ser más coherente e igualitarista que él. Con su texto más célebre, Déclaration des Droits de la Femme et de la Citoyenne (1791) denunció la parcialidad de la Declaracion de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789) que, con el equivoco y ambiguo término universal "Hombre" propiciaba que se entendiera sólo referido a los varones.
Al otro lado del Canal de la Mancha, la británica Mary Wollstonecraft (1759-1797) publica en 1792 A Vindication of the Rights of Woman, en donde critica fuertemente a Rosseau por su incoherencia, además reivindica la igualdad como exhortación ética y se centra, más que en cuestiones de ciudadanía política, en las de ciudadania social y civil (matrimonio educación y trabajo). Defiende para las mujeres el derecho a la educación y al trabajo en igualdad de condiciones, por su capacidad de dignificar moralmente a los individuos y, en consecuencia, a toda la sociedad.

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