lunes, abril 9

Hablemos de Historia IV

Al mencionar el feminismo en la Ilustración española podemos señalar a Benito J. Feijoo, quien defendía el derecho a la educación de las mujeres, argumentando que las mujeres poseen responsabilidades, lo cual las hace sujetos humanos como los varones.
"Los amigos de las mujeres" como Pedro Rodríguez de Campomanes y Gaspar de Jovellanos, también abogaban por una reforma educativa que incluyera a las mujeres, pero siguiendo la estela rousseauniana, suponían que las mujeres tenian "por naturaleza" funciones sociales diferentes y complementarias. Josefa Amar y Borbón autora del Discurso sobre la educación física y moral de las mujeres (1796) y del Discurso en defensa de las mujeres y su aptitud para el gobierno (1790) fue una de las miembros de "Los amigos de las mujeres".
El brillante espisodio francés de la teoría feminista moderna se cerró de la peor manera. La reacción patriarcal fue: censura, escarnio público, reclusión en centros para enfermos mentales, muerte en prisión en circunstancias no aclaradas (Condorcet) o en la guillotina (Olympe de Gouges, "por querer ser hombre de estado").
El único logro social que en el siglo XIX obtuvieron algunas mujeres fue el respeto a las esposas castas y piadosas, y una mínima educación. Además de que se realizaron burdas y misóginas concepciones en los discursos de la inferioridad.
El siglo XX fue el de la revolución de las mujeres, que empezó con las sufragistas inglesas que luchaban por conseguir el voto como primer derecho necesario. El sufragismo se inició como movimiento cívico y político en EE UU con la Declaración de Seneca Falls (1848) promovida por Elizabeth Cady Staton y Lucretia Mott. Pero su elaboración filosófica se produjo en Gran Bretaña con Harriet Taylor Mill (The Enfranchisement of Women, 1851) y John Stuart Mill (The Subjection of Women, 1869). En España, Emilia Pardo Bazán escribió La Mujer Española (1890) y Concepción Arenal La mujer del provenir (1861). También se llevó a cabo una lucha contra el analfabetismo femenino, principalmente por Adolfo Posada (Feminismo, 1899) y Concepción Sanz de Otero (El feminismo en España, 1897).

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