miércoles, mayo 16

Hablemos de Historia V


Otra rama del movimiento feminista acontece a principios del siglo XX: la socialista. Algunos textos teóricos de esta rama fueron publicados en el siglo XIX, como: L' Union ouvriere (1843) de Flora Tristán, Die Fraund und der Sozialismus (1879) de August Bebel y Der Ursprung der Familie, des Privateigentums und des Staats (1884) de Friedrich Engels, donde establece la no autonomía de los intereses de las mujeres y su dependencia de los de la clase social a la que pertenezcan. Algunas feministas socialistas fueron: Clara Zetkin o Alejandra Kollontay, quienes ponían en evidencia la autonomía del feminismo (político y teórico) frente a otras posiciones emancipatorias e igualitaristas con las que desde largo venía compartiendo viaje, señaladamente las antirracistas y anticapitalistas.
El tercer periodo histórico del feminismo fue el contemporáneo. Inició con Le deuxième sexe de Simone de Beauvoir, de la mano con el feminismo liberal representado por Betty Friedan y con el feminismo radical de Millet y Firestone. Aunque en ciertos países se había conseguido el reconocimiento de algunos derechos ciudadanos como el voto, el acceso a la educación superior o al mundo del trabajo fuera del hogar, ese reconocimiento se daba solo en terminos de igualdad formal y sin que afectara a los demas derechos que como mínimo desde la ilustración se venían reivindicando. Tampoco esos logros se habian instaurado en todos los paises donde habia existido una reclamacion previa. Como en España, donde por iniciativa de Clara Campoamor (El voto femenino y yo, 1936) se había conseguido el voto en 1931, el franquismo causo un enorme retroceso ideológico y fáctico al erradicar lo conseguido hasta la II República.
Hablando un poco mas de Simone de Beauvoir, ella no era feminista y nunca se habia sentido inferior por ser mujer, pero un dia se peguntó que había significado para ella el hecho de serlo. Su investigación cuajó en El segundo sexo, 1949 (Le deuxième sexe), donde la pensadora analiza la condición de las mujeres en las sociedades occidentales desde la filosofía existencialista. Los resultados fueron demoledores: el mundo es masculino y está sustentado por mitos forjados por los hombres.

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