lunes, septiembre 22

De sus labios: Pita Amor (Mayo, 30,1917 - Mayo, 8, 2000)


"Mira, toreros, cinco; escritores, seis, banqueros, siete, aristócratas, tres; pintores, cuatro; médicos, ocho".("Los crímenes de Pita Amor, III", La jornada, 12 de mayo de 2000).


Guadalupe Teresa Amor Schmidtlein, poetiza, llamada "La Undécima Musa". Hija de Emmanuel Amor Suverbielle y Carolina Schmidtlein García Teruel, ambos miembros de la aristocracia mexicana. Tía de Elena Poniatowska.

"Pita es importante para las generaciones venideras porque rompió esquemas al igual que otras mujeres de su época que fueron catalogadas de locas; los casos de Nahui Olin y de Pita Amor son emblemáticos. El rechazo y la censura las volvieron cada vez mas contestatarias y las dos hicieron del reto y la provocación su forma de vida"
(Poniatowska)

Fue la menor de siete hermanos, se describía a si misma como la mujer más vanidosa y la más bonita. En su juventud fue actriz y su belleza la inspiración de varios artistas como Cordelia Urueta, Martha Chapa, Alfonso Michel, Raúl Anguiano, Roberto Montegro, Antonio Peláez, Juan Soriano y Diego Rivera quien la pintó desnuda, lo que produjo gran escándalo en la familia Amor.

Conforme creció, se convirtió en una bella adolescente que sólo ansiaba dejar el hogar paterno y ser adulta. Era una mujer estrafalaria, porque conservaba la costumbre de cubrirse con vestidos escotados, mantones y capas; no usaba ropa interior ni medias.

Se fue de su casa antes de los 18 años para comenzar una singular vida de soltera. Continuamente organizaba reuniones en su departamento en Río Duero y Pánuco, en donde asistian hombres que la amaban, mujeres que la asediaban y grandes personajes de la lengua escrita. Por el pasaron Octavio Paz, Carlos Fuentes, Elena Garro, Juan José Arreola, Pina Pellicer, José Revueltas y cientos de personajes más.

Guadalupe era una mujer controversial por su forma de ser y su modo de vida. Tenía una personalidad avasalladora, que no se dejaba dominar por nadie. Nunca pasaba inadvertida. Estaba demasiada enamorada de su persona, se hacia llamar "la reina de la noche", porque tenía por costumbre recorrer desnuda el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México, tan sólo cubierta con su abrigo de mink.


"Soy vanidosa, déspota, blasfema, soberbia, altiva,
[ingrata, desdeñosa,
pero conservo aún la tez de rosa [...]".

"Soy dueña de las montañas, de los astros y de los soles
De mapas y mirasoles, dueña soy de mis pestañas, de mis lúcidas hazañas, del fuego de mil crisoles, de ruedos con toros y oles y del viento de las cañas".

"Soy terca, loca, desquiciada, pero a la eternidad ya sentenciada".

"Soy dueña del firmamento, porque lo miro en aumento. Soy dueña de los espejos, porque lo plasmo sus reflejos. Soy dueña del universo, porque lo invento en mi verso".

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