miércoles, marzo 18

Espacio

Creo que tenía que acabarme 90 pesos de tiempo aire de un jalón para ya no pedirle a los santos que alguien me mandara un mensaje. Ahora ni pienso en eso, ¿o será de que plano estoy muy ocupada?¿Y no pienso en nada más que en tarea?¿Y artículos científicos que no encuentro?¿Será?
Entre que mi vista nocturna se agudiza porque mi baño tiene semanas sin luz y yo por evitarme la fatiga del choro porque-no-me-habías-dicho-antes de mi papá me callo la boca y me lavo los dientes a oscuras y entre que mi perro el que se deja apapachar sigue sacando y destruyendo lo que queda del estropajo de el mismo baño y que tenía ideas para mil posts pero no tuve el tiempo para ponerlos en tiempo real, en que el mismo tiempo me ha hecho comer más rápido de lo usual y bañarme y cambiarme en 11 minutos yo creo que no me fue tan tan mal en el examen de Mate Aplicadas/Avanzadas.
Sigo perdiendo cosas. Esto no es normal. Hoy estaba acostada en mi copia de la tarea de Fenómenos (que es para mañana) (y no he hecho) y de repente la perdí, como perdí mi cartera, como perdí mis hojas de Mate. Yo no soy así.Una de las cosas que no pude plasmar aquí en tiempo real fue que ya entendí la mecánica de la compra de cepillos de dientes. El que tenía lo amaba, jamás se dobló una cerda. Pero se empezaron a caer, ya era hora de cambiar. El problema era que no se cómo, cuándo, dónde o porqué compre ese cepillo en específico. Y yo quería uno igual. Así de efectivo y resistente. Pero además de que no recordaba todas esas cosas, cuando estaba en el super admirando la gran variedad de cepillos, tenía en mente que el que yo tenía decía Oral-B, pero craso error, decía Colgate. Además cuando lo compré, no conocía la mecánica esa de la que hablo de comprar cepillos, generalmente sólo compraba el más bonito, o el que me decía mi mamá (ahora que lo pienso creo que nisiquiera lo compre yo) el punto es que escuché coros angelicales y un rayo de luz me iluminó cuando me di cuenta de que hay cepillos suaves, medianos y duros. Así que como yo quería un cepillo como mi viejo Colgate dorado cerdas fuertes, me avalancé sobre los cepillos duros, y siguiendo la recomendación de mi odontólogo, que además tuviera todas las cerdas del mismo tamaño. Pero no, después de que desperdicié 15 minutos de mi vida buscando ese cepillo ideal, terminé con dos en la mano: uno mediano, de cerdas parejas y otro duro, de cerdas irregulares, chaparrito y que decía PROPHYLACTIC-D, ambos rosas. Pregunté y pensé, caminé y pregunté, pensé y me decidí por el duro y de cerdas irregulares. Me encanta.

2 comentarios:

Amielle dijo...

Eso de escoger el cepillo de dientes ideal es una tarea titanica, por eso siempre se la dejo a mi abuelo, y por razones desconocidas, siempre me compra una igual al que tiene mi abuelo en el momento, y luego el se equivoca y agarra el mio, y como que me da asco, así que termino lavándome la trompa con cepillos de esos que te regalan los de salubridad, y se joden en menos de dos semanas, y el ritual vuelve a comenzar, al menos cambio de cepillo de dientes una vez al mes. Je.
Ojala y el duende que se roba tus cosas muera pronto de una enfermedad contagiosa que termine con su raza de despreciables seres que desaparecen las cosas, y las reaparecen cuando ya no las necesitas.
¿Habra duendes en los quirofanos?

Ilia Raye dijo...

Si, y en los cerebros de la gente también.