viernes, mayo 8

La mujer en la obra de Jean Jacques Rousseau II

"Sin embargo, las críticas
que recibió por entonces el Emilio rara vez repararon en el trato que esta obra
concedía a las mujeres. El feminismo contemporáneo ha enmendado la falta ilustrada,
y ha centrado su atención en aquella parte del Emilio marginada de los discursos
de la época.
El libro V es un discurso sobre la desigualdad entre los sexos29. En clara respuesta a d’Alembert, Rousseau afirma allí que las mujeres deben “aprender muchas
cosas, pero sólo las que conviene que sepan”30, lo que es tanto como afirmar que
tienen derecho a la instrucción, pero sólo en aquello que sirva para el interés de su
pareja. Aprenderán a coser, a cocinar, a ocuparse devotamente de la casa, de los
críos y del marido. Más allá de la vida doméstica, donde la piedad y la ternura apenas
valen nada, la mujer tampoco valdrá nada."

"...Rousseau insiste en que “toda muchacha debe tener la religión
de su madre y toda casada la de su marido”32."


"Para Rousseau, la mujer se halla naturalmente subordinada, y la transacción por
la que pone en juego su presunta libertad, es sólo la diligencia que obtiene del varón
para restaurar en la sociedad civil la subordinación a la que ya estaba obligada en el
estado de naturaleza."

"Sin la mujer
ocupándose de la casa, el hombre no podría ocuparse de sus funciones de ciudadano,
y si éste se viese obligado a abandonar tales funciones, nadie sería capaz de sustituirle
en su ejercicio."

"Apenas iniciado El Contrato Social, Rousseau confiesa su propósito de “unir en
esta indagación lo que el derecho permite con lo que prescribe el interés, a fin de
que la justicia y la utilidad no se hallen en conflicto”34. Cierto que Rousseau tomó
la precaución de distinguir ésta de aquélla, pero hablando sólo para el varón, lo dispuso
todo contra la mujer."

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