miércoles, julio 22

Escribiendo

Sandía

Y tu que te vas y no regresas
¿No fueron suficientes dos litros?
Está la lipogénesis,
con los grillos.

El pan y las grageas de colores,
aún están ahí.
Los ríos, los torrentes,
azules y amarillos,
te meces en mi hamaca,
gritas desgarrándote,
matas al ave verde
y te haces un traje con sus plumas
que no eran más que piedras,
de sal.

Te llenaste de salpullido
y yo quiero ir al baño.
Espérame y no rompas mi violín,
por favor.

Te dejo mi brazo
para que juegues con mi tatuaje.

Ya volví pero perdí la voz,
por el grifo se fué,
mientras vomité mi dolor.

Faltó mi cuerpo de sábana en sábana,
de seda no.
Desde allá vengo cayendo,
desenrrollada y enrollada,
ya me depilé instantáneamente,
ya tiré mi vejiga al Sena.

¡Qué rica sabe esta sandía!
¡Qué bonita se ve!
¡Cómo ríe y como llora!

Lo tengo, lo sé,
lo encontré.
Pero vuelve porque si no...
no sé que pasa con este caminar,
se oxidan
se olvidan las perlas,
no sé como actuar.

2 comentarios:

Jaime dijo...

Simbólico.

psirako dijo...

este es mi favorito!