domingo, febrero 28

De sus labios: Julia Carabias Lillo (D.F. 1954-)

Realizó sus estudios de licenciatura y posgrado (1973-1981) en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En 1982 creó y ejecutó un programa de investigación para ayudar a la población empobrecida de Guerrero a mejorar sus niveles de vida. Fue integrante del Consejo Universitario (1989-93).
Militó en el Movimiento de Acción Popular (1981) y en el Partido Nacional Socialista Unificado de México (1986). En dicha institución desarrolló actividades de investigación y docencia de 1977 a 1994.
Entre 1984 y 1994, coordinó el Programa de Investigación y Desarrollo Rural de Aprovechamiento Integral de Recursos Naturales (PAIR), programa interinstitucional donde participaron la UNAM, Gobierno Federal y Gobiernos Estatales, organizaciones rurales e iniciativa privada, dirigido a comunidades campesinas en extrema pobreza en cuatro regiones de México, cuyo objetivo es la búsqueda de alternativas de uso de los recursos naturales que mejoren las condiciones de vida de la población sin detrimento para el medio ambiente.
Fue miembro de la Comisión sobre los Países en Desarrollo y el Cambio Global, que produjo el reporte de For Earth’s Sake, para la Conferencia de Naciones Unidas de Medio Ambiente y Desarrollo, efectuada en Brasil durante 1992.
En febrero de 1994 es nombrada Presidenta del Instituto Nacional de Ecología, organismo descentralizado de la Secretaría de Desarrollo Social.
En diciembre de 1994 es invitada por el C. Presidente de la República. Dr. Ernesto Zedillo Ponce de León, a formar parte de su Gabinete como Secretaria de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, de la cual fue Titular del Ramo hasta 2000.
En esa misma fecha recibió el Premio Getty otorgado por Word Wildlife Fund.
En octubre de 2004 recibió el Premio Internacional Cosmos 2004.
El 19 de abril de 2005, el PNUMA le otorgó el Premio “Campeones de la Tierra”.
En Osaka, Japón, recibió un diploma, se quedó con él. También le dieron 3.8 millones de pesos que, de acuerdo con su hija, donó para crear el Centro Latinoamericano de Capacitación para la Conservación de la Biodiversidad en la región de la Selva Lacandona de Chiapas.

Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Su trabajo de investigación se ha centrado en diversos temas ambientales, en particular, en la regeneración de selvas tropicales, restauración ambiental, manejo de recursos naturales, ecología y sistemas productivos, ecología urbano, cuentas patrimoniales, cambio global, pobreza y medio ambiente, y política ambiental. Sobre esta base ha producido numerosos artículos científicos y ha sido coautora de varios libros, entre los que destacan: Ecología y Autosuficiencia Alimentaria; La producción Rural en México: Alternativas Ecológicas; For Earth’s Sake; y Manejo de Recursos Naturales y Pobreza Rural. Asimismo, es compiladora (con otros autores) de Ecología y Recursos Naturales; Prácticas Tradicionales y Manejo Integrado de Recursos; Cultura y Manejo Sustentable de Recursos Naturales; Hacia una Política de Desarrollo Sustentable; y Pobreza y Medio Ambiente.

Ha desarrollado y presentado trabajos e impartido conferencias en congresos nacionales y diversos foros internacionales.

Forma parte de varios consejos directivos y académicos de organismos nacionales e internacionales.

Actualmente está reincorporada a las actividades académicas en la UNAM.

Estaba por terminar el sexenio salinista. Casi concluida estaba la construcción de la Carretera del Sol, la que haría mucho más cortos los viajes de México a Acapulco. El jefe del Ejecutivo quería ya inaugurarla. Cual era su costumbre, le pidió una fecha al secretario de Comunicaciones y Transportes, Emilio Gamboa, éste la mencionó.

Sin embargo, había un problema. No se había cumplido con lo que dictaba la norma relacionada con el medio ambiente en lo que se refería a reponer con flores y vegetación las zonas que fueron partidas por el asfalto. Por lo mismo, no se contaba con el certificado que debería otorgar el Instituto Nacional de Ecología.

Una mañana, en el hangar presidencial, mientras Salinas de Gortari hablaba con otros funcionarios, Emilio Gamboa se acercó a Julia Carabias. "Mi querida Julia ya sólo nos falta tu firma, tu autorización, pero tenemos el tiempo encima y el jefe no va a aceptar que cambiemos la fecha. ¡Ayúdame!". Ella mantuvo su seriedad, lo miró de frente, enérgica le respondió que no certificaría si no cumplían con las siembra de las flores y los cepos. Gamboa insistió, le rogó. Ella se mantuvo. El entonces el titular de la SCT tuvo que cumplir.

Tiempo después, ya como secretaria del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca, acompañó a quien era presidente de la República, Ernesto Zedillo, a una gira de trabajo por San Luis Potosí. Mientras el mandatario sostenía un reunión privada, la funcionaria platicaba con otros integrantes del gabinete. Con ellos estaba la señora Nilda Patricia Velasco de Zedillo.

En algún momento la conversación giró en torno de las madres solteras y de las jóvenes que se embarazan; la esposa del presidente de la República opinó que una buena medida sería que ni en el Seguro Social ni el ISSSTE se dieran servicios de parto o de atención en general a las hijas de derechohabientes que quedasen embarazadas siendo menores de edad. Según ella, así disminuiría el problema. Las chicas la pensarían varias veces.

Los funcionarios que escuchaban movieron las cabezas, afirmativamente. Julia Carabias permanecía inmóvil, la señora Velasco de Zedillo le preguntó que si no estaba de acuerdo. ¿No? Desde luego que no. "Hay otras formas. Por ejemplo, intensificar la educación sexual, la orientación de los ginecólogos a las jovencitas, a los adolescentes incluso".


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