domingo, mayo 9

Juégale apuéstale


Odio la política y no me gustan los noticieros. Pero curiosamente casi siempre me entero de las cosas que me interesan de manera indirecta.

Laura Chinchilla prestó juramento ayer como presidenta de Costa Rica para convertirse en la primera mujer que asume el poder en este país centroamericano, calificado por la misma mandataria como “la democracia más antigua de Latinoamérica”.

En su discurso, la nueva mandataria prometió que gobernará “con humildad, honestidad y firmeza” con un tono más de equipo que individual, aludiendo a su equipo de gobierno, compuesto casi en 50% por mujeres.

La nueva mandataria, una politóloga de 51 años de edad, gobernará por cuatro años con retos en los campos económico, social y ambiental, donde destacan la reactivación económica y la lucha contra el narcotráfico.

No quise pegar sus promesas, porque como las de todos los políticos son promesas nada más, y difícilmente llegan a convertirse en hechos. Pero por lo menos hoy el poder es menos masculino que ayer, por lo menos hoy la ley se hace más imparcial.

1 comentario:

j/e dijo...

Como tantas veces he dicho, el concepto que tenemos de la política es debida a la propaganda que hacen ellos de su oficio. Tienes razón al odiarla, yo la odio. Pero el otro día vimos gente que combate, no sé si esos contestatarios son honestos, pero la combaten, eso es saludable. Yo mismo he marchado varias veces, intentando decir que no estoy de acuerdo, y con toda la política en sí misma, como ideología, porque creo que la sociedad debe madurar ya, y darse cuenta que si necesita reguladores, estos no deben tener más poder que un ciudadano de a pie. Todavía se me hace tonto nombrar a alguien, ensuciarte un dedo, y otorgarle derechos, credenciales, etc., para que pueda pisotearte si le da la gana. A lo mejor exagero en mi postura. No lo sé. Darle poder a alguien y hará todo lo posible por no dejarlo ir, incluso cosas fraudulentas, corruptas, injustas...