domingo, septiembre 5

Cerrando


Ya es domingo. Ya pasó una semana y ahí viene otra. ¡Mírenla!
Esta semana tuvo de todo, como en botica. Pasé por todo el espectro de las emociones. Aunque eso no es muy novedoso que digamos.
Me intoxiqué con un cultivo involuntario de microorganismos que hice en mi paleta Lucas. Les dí las perfectas condiciones para que me dieran chorro. Y eso pasó.
Una niña chuleó el color de mis uñas, y una señora en bici con su hija le dijo que en Estados Unidos no había basura en las calles porque la gente reciclaba. Aunque no es del todo cierto, me dió gusto, porque la semillita la está sembrada. El parque se veía horrible lleno de basura.
Me urge una sobada o un masaje o cualquier tipo de amasada de músculos porque ando toda torcida. Quiero el libro Ácido Sulfúrico y una Polaroid Instantánea. ¡Que ya sea la FIL!
Mi Charro Negro se fué y no quiero saber a qué pelele pusieron en su lugar en MURAL. Nadie se merece ese lugar. Nadie.

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