lunes, abril 18

Escribiendo VI

Las florecitas blancas silvestres de mi estresado corazón,
emergen de lo verde de la sosa con el agua,
emergen del ácido clorhídrico,
de tantas noches sin dormir,
de tus llamadas perdidas.

Apareces en mi cerebro perforado,
nómada, adicto a pensar,
pero sin pensar,
cierras las bizagras de mis ojos,
tus ojos me atraviesan,
tus ojitos tristes.

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