miércoles, junio 15

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"Concha Michel pone en manos de Tina un librito: Dos antagonismos fundamentales, el del hombre y la mujer. Tina lo hojea y lee cómo la organización masculina esclaviza a la mujer al igual que al trabajador y cómo la rebaja en cada instancia. Lee: "A las antigüas hetairas (prostitutas hechas por el hombre) se les permitía cierta cultura entre arte y ciencia, para que sus atractivos fueran mayores para el hombre y así pudiera proporcionarle mayor placer. A la mujer madre se le negaba toda cultura." De pronto sus ojos se anegan y le sube desde lo hondo un llanto profundo y vasto que cae sobre el libro, sobre Concha, sobre sí misma, un llanto enorme que viene de muy lejos y no tiene por qué acabar jamás, y enmedio de las lágrimas pide disculpas al vacío, a quien no la oye ni la ha oido jamás. "Perdón, perdón, no sé que me pasó."¿Es ella la hetaira a la que se le permitió cierta cultura? Le duelen las compañeras enroladas por el partido, usadas, vapuleadas, burladas. Los hombres no tienen por ellas verdadera simpatía, no conocen la "potencialidad de amor en alto grado"..."

Tinísima
Elena Poniatowska

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