miércoles, junio 22

Gotas y gotas


Bueno, resulta que ahora soy súper deportiva. Zumba todos los días, kick boxing dos veces por semana. Luego llego a mi casa y me atraco de pastel. Soy tan feliz #not...oops, perdón.
La instructora de kick boxing tiene cuerpazo pero es onda nazi: "¡No te pares! ¡No vengas a perder el tiempo! ¡Quiero golpes!" Y yo lloro inside y rezo para que no se me acalambre una pierna, no vaya a ser que me dé un colazo con su larga y agresiva cabellera.
Nada de respuestas en ciertas cervecerías, progreso en el manejo. Crisis existencial para no variar. Berrinches, flores, un nobel al que no le agarro sabor. Con mascarillas y esmaltes de uñas, trato de sobrevivir a mi ocio y mis viajes frustrados. ¿Algún día seré asalariada y anhelaré estos días de mera hueva? Seguro que sí, pero mientras, mientras seguiré buscando la felicidad EN MÍ, como todos me dicen, trataré de no dejar morir el feminismo, y buscaré una forma de que mi papá no se entere de que falta una Bud Light en el refri.

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