viernes, septiembre 19

Madame Chaya

El otro día mi cónyuge por las tres leyes a quien llamaremos "el charro misterioso" (¿por qué no?) me dijo que como quien quería ser cuando fuera grande. Y pues yo contesté pendeja, ignorantemente y dándome ínfulas de sácale punta (porque así contesta uno siempre cuando se contesta rápido) que quería ser como Carolina Herrera. Y ni su biografía había leído, que oso.
Pero luego la leí. Y no, que aburrrido (sin ánimos de agraviar). A lo mejor es por envidiosa, pero pues es que ella no le sufrió ni tantito. Era aristócrata desde chiquita (su papá fué gorbernador de Caracas) y llegó a ser la mujer mejor vestida del mundo cuando tenía como 30 años. Entonces que se casa y se aburrió (que raro) y se dedicó a hacer garritas. Ahí muy pinchemente.
Entonces me puse a investigar sobre otras mujeres que se dedican/dedicaron a lo mismo.
Estée Lauder, como que tampoco me motivó mucho que digamos. Entonces que sale al camino Chaya  (aka Helena) Rubinstein. Esa bio si me gustó.
Ella nació en Australia, y sus papás eran polacos. Su tío tenía ovejas y ella comenzó a hacer cremas con la grasa de la lana de las ovejas (convenientemente llamada lanolina).Fué el ¡boom!. Les ganaba el 800%.
Hizo mucha lana (de la verde). Vivió en Londres, París y Nueva York y en todos esos lugares puso negocio. El de Nueva York estaba en la 5ta Avenida. Era rival de Elizabeth Arden. 
Se casó dos veces. El segundo marido era 23 años más joven que ella (y con título nobiliario y toda la cosa eh, no era nomás un boytoy cualquiera). Vendió su compañía en un dineral y luego la recuperó después de la Depresión por una séptima parte de lo que la había vendido. Y volvió a hacerla multimillonaria. 
Su spa en la 5ta Av. tenía alfombras de Joan Miró, y Salvador Dalí le hizo un polvo compacto y un retrato. Ignoró a Marcel Proust y dijo que olía a bolas de naftalina: "¿cómo iba a saber que el sería famoso?". Se murió a los 82 años.
Como ella quisiera ser (pero yo uso aceite de coco en lugar de grasa de borrega).
                                                                                                               

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tengo los primeros dos tomos de "En busca del tiempo..." de Proust desde hace como 10 años, no exagero. Nomás no puedo empezar
Yo todavía no sé como quién quiero ser. Estaba pensando en Linus Pauling, el wey que se peleó con Oppenheimer (el director del proyecto Manhattan) porque le coqueteó a su vieja y ganó un Nobel de Paz a raíz de eso, jajaja.
Salute