sábado, enero 14

Libre-ta

Estoy en casa. Mi cuerpo, alma y mente están en casa. He tratado de descansar mientras realizo algo productivo. Esa es la premisa que tengo tatuada en el cráneo y en las palmas de las manos: "El tiempo perdido los santos lo lloran". Y ya perdí mucho. Aunque no sé si llamarlo perdido, porque, por lo menos, ya sé a donde no quiero regresar, y cómo no hacerlo.
Escucho The xx, y siento que lloro desde un hoyo en las costillas, se me sale todo el miedo, y trato de ignorar esa sonrisa con comillas.
El libro rojo de Elizabeth Arden lo estoy digiriendo tan bien que me sorprende. Era súper trabajadora. Para colmo acabo de leer que fué a París, descubrió el rímel y que se corre cuando lloras.
Como lo recordaba, hacer joyería me calma bastante, acabo de descubrir una caja que tenía mi mamá repleta de posibilidades. Como mi vida, ahora.

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