domingo, marzo 5

All clear

He sobrevivido a dos días en Tinder. Después De que mi hermana no precisamente puritana me juzgara como en la Santa Inquisición por atreverme a bajar esa app, debo decir que me he divertido y aburrido por igual. Es increíble la cantidad de masculinos twenty-something que tienen una foto en la cabina roja de teléfono en Londres con el fondo del Big Bang. O en el Coliseo romano, o en Chichén Itzá (me incluyo pero no la he puesto ahí). Y que tienen como primera foto una de la parte baja de su abdomen, haciendo una seña obscena, un gesto sugestivo que muestra la lengua, en el autódromo, o con una sonrisa más falsa que las réplicas de lentes para el sol que les quedan grandes.
Ya es domingo y tal vez salga hoy. O tal vez me recueste a pintarme las uñas.

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