viernes, marzo 3

Empty bitter blank

Entre desenrredar mi cabello, tratar de comer balanceado y hacer tareas con mi caballerito, se me han pasado los días. Aunado a mis benditas clases de box, y a de vez en cuando quebrarme la cabeza pasando de nivel en el juego de DS de Batman Lego, porque Diego se atora y grita cuando no puede brincar o subir al techo.
El portugués lo he tenido abandonado, el emprendurismo también. Y ha sido sacar adelante las clases y tratar de que quepan en Drive los últimos 5-6 años de mi vida (ahora, editada). Para poder liberar espacio en mi bendito iPad y en mi celular para hacer algo que casi juré que nunca haría: bajar Tinder. No puedo creer lo feliz y cómoda que me siento a veces riendo y conversando con mis alumnos. Y no puedo evitar sentirme ridicula, needy y un poco Bridget Jones. Porque quisiera salir con ellos. Y me lo proponen y obvio digo que no, aunque me muera de ganas. Y aunque me muera de ganas de salir con alguien y alcoholizarme hasta que no sepa como llegué a mi casa...no lo haré.
Tal vez consiga a alguien con quien salir, tal vez no. Pero oh boy, lo intentaré. Possibilities, possibilities.

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