domingo, agosto 6

80s hitting

Es mi último día de vacaciones. Lidiando conmigo misma, esta vez de hecho yo misma conmigo misma. Jugando entre universos de Marvel, Disney y DC. Con Obi en la Baticueva y Spiderman en el Halcón Milenario, y reduciendo mi consumo de harinas casi a cero. Corro dos kilómetros como si nada. 
Siempre he sido nostálgica, recientemente conocí la expresión "el mal del jamaicón" y es algo que siempre me acompaña. Pero hoy, realmente lo forcé. Vi tres películas ochenteras que me partieron el corazón. The Breakfast Club, Sixteen Candles y Say anything.
Ya ningún hombre llama a tu casa. Ya ningún hombre se esfuerza tanto por comunicarse, por verte, por querer estar contigo. Todo es sobre estúpidas redes sociales y mensajes gratis. Te bloquean como una niña berrinchuda. Que asco.
John Cusack en Say anything...Dios mío. Te llama, te deja recado con tu papá, va a tu casa por ti, le da la mano, le dice que no se preocupe. ¿Qué pasó con eso? 
He estado tantas veces con el corazón roto, he aceptado tan poco. Él sabe donde vives, si te quiere estará ahí. ¿Por qué darle tanta importancia a un "me gusta"? ¿A una "solicitud de amistad? ¿A un mensaje de buenos días? ¿A una indirecta? ¿A una canción subtitulada que crees que es para tí? ¿Por qué aceptamos tan poco? Cosas intangibles, invisibles incluso. No quiero ese juego, no quiero esas personas.
He estado queriendo mi té caliente, mi sudor, los ojos de mi hijo, la forma en la que escribo a mano, mi pijama, mi mochila, mi agua mineral. Quiero lo que es de verdad.

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